Contact us    Home   AGF Site Map    TLQN

Lucha por Colombia o tu Pais -Nuestro Mundo


La libertad de papel

ALFREDO ARANGO   Publicado el domingo, 18 de julio de 1999 en El Nuevo Herald

Una Independencia a medias celebramos los colombianos cada 20 de julio. ¿Desde cuándo sufrimos de una independencia a medias? Desde el principio. Algunas independencias han tenido la fortuna de fortalecerse con la unidad; digamos la Independencia de Estados Unidos, lograda en 1776. Washington y Jefferson no se mataron uno al otro para resolver sus diferencias. Pero suele suceder que los distintos puntos de vista acerca de cómo debe gobernarse una recién liberada nación, conducen a guerras civiles que ponen en peligro los triunfos obtenidos. Ese fue un mal terrible de las Independencias latinoamericanas. Luego de vencer en heroicas batallas a los españoles, muchos caudillos se asesinaron entre sí por el control de una determinada región, o por divergencias en cuanto a las ventajas de una administración central o federal.

Cuando lograda una independencia, no se impone un criterio que dé coherencia y sirva de motor a la empresa política, se produce uno de dos resultados: el antiguo colonizador reconquista, o la independencia se mantiene pero el país se consume en conflictos que lo debilitan y de cualquier forma lo hacen caer en nuevas formas de dependencia.

La Independencia de Colombia adoleció de ambos males. Fue al principio una independencia de papel, un acto que se firmó en 1810 luego de coger prisionero a un impotente virrey, y de la cual nada menos que el patriota Antonio Nariño dijo en palabras textuales, que no había que cacarear tanto por ese ``huevo que hemos puesto''.

En realidad, el territorio fue reconquistado por los españoles, pues nos pareció más interesante discutir entre nosotros por títulos y privilegios que afianzar la libertad. Es lo que se conoce en nuestra historia como el período de ``La Patria Boba'' (1811-1815). Sólo a partir de 1819 se dieron las batallas que terminaron el dominio peninsular en esa parte de América. Acto seguido, los más altos oficiales del glorioso ejército libertador se traicionaron. Francisco de Paula Santander junto a otros conspiradores trataron de matar a Simón Bolívar; al gran Antonio José de Sucre, Mariscal de Ayacucho, lo esperaron sus propios camaradas en un recodo de un camino y lo mataron a tiros como a un perro. Con los mismos machetes con que se hizo frente a los colonizadores, se decapitaron nuestras inteligencias y de ahí para abajo la baja oficialidad siguió el mal ejemplo.

Lo más grave de todo fue que para comprar nuevas armas con qué degollar o fusilar al hermano, nuestros próceres vendieron la recién estrenada independencia. Seguía ``boba'' la patria; más que boba, delirante. La Independencia de Colombia es, militarmente hablando, de las más audaces y heroicas del continente, pero también de las más bochornosas por sus resultados.

El escritor colombiano José María Vargas Vila decía con razón que algunos jefes de la Independencia, como José Antonio Páez, habían conseguido la libertad para montarla en sus caballos y violarla en el desierto.

No cabe duda --a juzgar por el actual estado de zozobra en que se hallan las instituciones políticas colombianas, en medio de una guerra civil más grave que cualquiera de las muchas que ha habido en el país-- que subsiste la injusticia que alienta la rebelión y la debilidad que no puede controlarla. Hace falta replantear y darle verdadero significado a esa Independencia y a las instituciones republicanas, hoy llamadas democráticas, que intentó instaurar esa lucha colosal.

Urge volver por los caminos de la concordia, del trabajo y la aventura económica honesta, para que Colombia vuelva a ser la nación grande y soberana que soñaron sus mejores hijos al entregar su vida por la libertad. Hoy, más que nunca, es necesario que celebremos con la idea de recobrar la cordura y la esperanza. Más aún entre colombianos que hemos tenido que salir del país, buscando, como quiso uno de nuestros más grandes poetas, que ``quizás bajo otro cielo la dicha nos sonría''.


Americas Global Foundation:
930 M Street, NW Suite 609 Washington, DC 20001
202-371-9696   Fax: 202-276-9550   vicpinzon@theamericas.org
Copyright © 2003 ALTEX for The Americas Foundation. All rights reserved.

Contact us    Home   AGF Site Map    TLQN